La máscara de ser fuerte
Método SER TÚ
Juan es el mediano de tres hermanos.
Desde pequeño, en su familia escuchó siempre el mismo mensaje:
“Tú eres fuerte. Tú puedes con todo. Tú no necesitas a nadie.”
Y Juan aprendió a ser fuerte.
Creció siendo autosuficiente, responsable y resolutivo.
Montó su propia empresa, le fue bien, tiene su casa y su coche.
Desde fuera, todo encaja.
A menudo, las personas a su alrededor le dicen:
“Qué fuerte eres.”
“Tú siempre puedes.”
Y Juan asiente.
Pero hay algo que casi nadie ve.
A Juan le gustaría que alguien le preguntara alguna vez cómo está.
Que alguien se sentara a escucharle.
Que alguien le ofreciera apoyo sin que él tuviera que pedirlo.
Eso casi nunca ocurre.
Porque cuando te ven fuerte, dan por hecho que estás bien.
Hace un tiempo, Juan perdió a su mejor amigo.
Una pérdida profunda, significativa.
Pero nadie le preguntó cómo estaba.
Nadie imaginó que pudiera necesitar sostén emocional.
Juan siguió adelante.
Como siempre.
Con el tiempo empezó a darse cuenta de algo más.
Le costaba crear relaciones profundas y auténticas.
Las personas lo percibían como fuerte,
pero no como alguien accesible emocionalmente.
No sabía cómo mostrarse vulnerable.
No sabía cómo pedir ayuda.
Nunca aprendió que también tenía derecho a necesitar.
Juan no es fuerte porque no sienta.
Es fuerte porque aprendió que así era valorado.
Y cuando la fortaleza se convierte en una armadura,
protege…
pero también aísla.
En el Método SER TÚ trabajamos para que la fortaleza
no sea una coraza que te desconecta,
sino un lugar desde el que puedas apoyarte y dejarte acompañar.
Para que puedas seguir siendo fuerte,
sin tener que estar solo.
“Ser fuerte no debería significar cargar con todo ni hacerlo en soledad.”


